La edición número 50 de la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa se caracterizó por incorporar muchos cambios, todos ellos buenos acierto de la gestión del intendente Viano

Este fin de semana Luque estuvo de fiesta por celebrarse como cada año la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa,en esta oportunidad con dos particularidades: por un lado, se trató de la edición “bodas de oro” por cumplirse 50 años desde su primera edición , y por el otro, por el cambio de gestión en el gobierno municipal ya que es la primera fiesta que le toca a Diego Viano en el rol de intendente de la localidad.
Pensado o no como un cambio de era, el nuevo intendente decidió incorporar nuevas experiencias a la fiesta de las que nos ocuparemos en esta nota:
- Ya no habrá reina: el primer cambio insertado por la nueva gestión tiene que ver con la represente de la fiesta que dejó de ser una reina de belleza para ser un/a luquense que lleve adelante un proyecto con impacto social. Esta modificación, que venía charlándose hace un par de años y que acompaña al cambio de época que transitamos como sociedad, le da un nuevo marco de inclusión y compromiso con la comunidad. Este cambio, celebrado el día 2 de febrero en la primera noche de la fiesta, con la elección de Esmeralda García y Matias Delorto como representantes (titular y suplente respectivamente), constituyó el primer gran acierto.
- Gastronomía: en cuanto a la gastronomía fueron muchos los cambios, comenzando por la convocatoria a Andres Chaijale, reconocido chef con fuertes vínculos con la localidad, quien fue convocado para ordenar todo lo relacionado a las comidas de la fiesta. Con muy buen tino, Chaijale recomendó armar el “corredor dulce”, un espacio dedicado a la pastelería local donde se vendieron las dulzuras elaboradas por emprendedoras del pueblo. El chef también ayudó a ordenar las comidas rápidas consiguiendo que se vendan desde más temprano y hasta más tarde (los hambrientos post-baile se lo agradecemos).
Osvaldo Gross merece un ítem aparte: el sábado por la tarde tuvimos una muy buena excusa para llegar temprano a la fiesta, se trató de una oportunidad increíble de presenciar una clase magistral de pastelería de la mano del excelentísimo chef de la tele Osvaldo Gross. El maestro pastelero brilló en el “sun set” del sábado elaborando 5 recetas de origen piamontés, educando y encantando al público mayormente femenino que se dió cita en el stand de MABE. ¿Mi puntaje? diez de diez para Osvaldo Gross.
- La grilla de artistas: aquí me voy a referir a dos fenómenos particulares que tuvieron lugar la noche más convocante: la noche del sábado. Sobre la última noche de la fiesta es que se tomaron las decisiones más osadas en cuanto a la grilla de artistas: Los Rancheros por un lado y Los Palmae por otro, dos extremos en cuanto a trayectoria, pero dos apuestas igual de fuertes a las que el público respondió maravillosamente. En el caso de Los Rancheros, la expectativa y la buena recepción del pueblo estuvo desde el momento en que se presentó la grilla; sin embargo, nadie podía sospechar tal respuesta del público que no sólo cantó y bailó todos sus temas sino que no paraba de pedirles “otra, otra” . Acerca de Los Palmae, sólo resta decir que fue un debut a todo ritmo y a todo color, una grata sorpresa que nos hizo bailar hasta prácticamente el amanecer.
Como conclusión resaltar la organización de esta edición de oro de la fiesta donde se optimizaron los tiempos al máximo y se dio lugar al disfrute de una experiencia integral que combinó exitosamente gastronomía, show y espectáculo.





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